•10:55
Después de la pelea que mantuve ayer con el frio y el mar y aun habiéndome convencido de que nada había sido patético, una sesión de reconciliación se me antojaba indispensable para encarar la semana con buen humor.
Durante la noche del sábado había invertido varias horas en ver millones de videos de surf, stand up, windsurf, etc en condiciones inhumanas: Artic surfing, Belharra, Jaws, Waimea…¡vaya panda de nenazas estamos hechos!
Domingo, despierto muy pronto, demasiado o no. Surgen dilemas tales como “Si voy ahora quizás hace demasiado frío pero las olas están mejor que luego…”. Nada, asumo lo que hay y decido doparme con chocolate caliente, bollos y café.
Un par de horas más tarde es el momento óptimo. Ha salido el sol, estamos a 5ºC y aunque hace un frío considerable estos dos grados más se sienten como si estuviésemos en primavera. Llegando a Pals veo a Josep volviendo de la playa, mal rollo, o no hay olas o no le apetece meterse en el agua, o está mal….Que va, Josep ha ido ver como estaba el mar sin la tabla, y por su cara y nervios deduzco que lo que ha visto merece la pena. Va a por ella y vuelve volando.
El mar se ha ordenado, un suave terral es capaz de hacer milagros en Pals. Las olas que ayer rompían en Pekín siguen estando ahí pero metamorfoseadas por el mistral tienen una forma completamente distinta. Ayer quizás era innecesario entrar, hoy seria de tonto profundo no hacerlo.
Pals, como casi siempre, engaña. Lo que uno siente y ve desde la arena y nada más entrar tiene muy poco que ver con lo que sucede a lo lejos, allí donde muchos no van. Los primeros metros son pura corriente y shorebrake, rabia, impotencia, remadas en vano…luego llega la calma y el orden.
Es impresionante constatar la potencia acumulada en estas olas, 2 o 3 veces más pequeñas que los semi monstruos de la última sesión en la Fosca, pero igual de potentes.
Aquí, en días como hoy, donde los errores no los pagas tragándote la arena del fondo, la velocidad y anticipación del Sup permite surfear las distintas y siempre cambiantes secciones de cada ola sin sufrir demasiado por el impredecible momento en que la ola cerrará de golpe.
Josep se congela mientras yo ni pienso en el frío, es lo bueno de haber entrado ayer…¡hoy parece el Caribe! Así, profundamente enamorado de mi nueva Ron House, uso cada ola para probar nuevas posiciones, presión aquí, allá, etc.
Tras poco más de dos horas de Sup completamente solos tenemos suficiente. Sin patetismos, sin autoengaños, hoy ha estado bien, muy bien.
10 de la mañana, el termómetro del coche marcando 3ºC y el agua a 14ºC. Un día horrible con un mar horrible dejado tras el imponente temporal de tramuntana que 24 horas antes había azotado el Empordà. Todo el país en alerta por frío, nieve, viento y yo allí, mirando unas condiciones mas que discutibles, autoproclamandome super hombre capaz de afrontar eso y mas.
Sigo mirando el mar que tal y como es habitual en Pals cuando esta grande, bombea series lejos, muy lejos. Delante algunas barras de espuma aparentemente inofensivas se ven envueltas en esa ebullición poco alentadora. Todo lo que siento me invita a largarme a tomar un café. Estoy convencido de que el suave offshore de la orilla es viento en el fondo, que la ebullición es corriente brutal y que las espumas llegan con la fuerza habitual de los temporales. Aun así, siempre que me siento super hombre no termino de pensar bien las cosas de modo que en 5 minutos estoy en el mismo ligar, mirando las mismas olas pero con el traje puesto, el gorrito de neopreno, los escarpines que he encontrado por ahí y la tabla.
1 contacto con el agua, no está tan fría, 2 llega una espuma, 3 ¡jod@#$&rrrrr que fuerza! Así, 5 segundos es lo que tardo en descubrir que el agua está helada y que será mucho mas difícil de lo que creía llegar a las olas. Para mas colmo la corriente es realmente bestial y me arrastra directo “al hierro” en unas condiciones donde no resulta demasiado correcto acercarse por allí.
Tras 356437 intentos inútiles por llegar al pico me veo arrastrado por un sin fin de olas que llegan de todos lados. El viento me impide remar, la corriente me arrastra y el frío me produce un dolor tremendo en las manos. Una tras otra las olas rompen donde no deberían romper desgastándome antes de haber empezado nada. Finalmente consigo quedar mas o menos colocado, ni mucho menos donde yo pretendía, pero al menos estoy en una zona donde todo parece bajo control.
Tras surfear dos olas y constatar que he mi nivel de disfrute ha sido <1millon decido abandonar y salir...ojalá fuese tan fácil. La salida se convierte en una odisea similar a la entrada intentando en todo momento no volver a ser arrastrado hacía “el hierro”. Me imagino empalado entre las olas tras una revolcada con el shorebrake y siento que seria una muerte absurda.
Ya en la arena, una vez mas, me veo obligado a asumir que no soy un super hombre. Mejor ir a casa de Josep, leer un par de revistas de surf en caliente y tomar ese café que hace exactamente una hora debería haber estado tomando.
Entonces Maria hace el único comentario que podía alterar mi percepción de lo que acababa de hacer cuando dice “Saül...Ha sido patético”.
Y pienso ¿patético?...patético es quedarse por millonésima vez en casa mirando la TV tras haber estado trabajando durante toda la semana, patético es pretender surfear solo en verano en bañador rodeado de canoas, colchonetas y niños pesado, patético es vivir convencido de que la felicidad la da la rayita de cocaína del viernes por la noche, patético es que lo mejor que pueda sucederle a uno sea que el equipo de fútbol que siente que le representa gane algo, patético es estar siempre esperando a que suceda algo sin intentar provocar ese algo, patéticas lo son infinitas de las cosas que hacemos los seres humanos, pero haber surfeado dos olas en una quilométrica bahía absolutamente solo, notando la fuerza del viento y el frío en mi cara y habiendo sido devuelto a la arena escupido por el mar, eso no es patético, quizás innecesario, pero en cualquier caso hoy he vuelto a ser participe de esas pequeña sensación de privilegio que de vez en cuando nos acompaña cuando salimos del mar.
Este es el regalo sorpresa que nos han dejado en Pals: Un pedazo de hierro oxidado, roto y afilado a dos palmos de la superficie que asoma totalmente cuando las olas chupan el agua.
Sabiamente colocado a unos 3-4m de la orilla, justo donde se levanta uno de los picos que más surfeamos y donde se forma un potente shorebrake, resulta el regalo perfecto para que todo surfista, windsurfista o bañista quede empalado como en la mítica escena de “Holocausto Caníbal”.
Yo me lo encontré de pura casualidad remando hace unos días con mar plano y no quiero llegar a pensar lo que podría suponer un golpe contra el regalo un día de olas grandes.
- Spot: La Fosca
- Riders: Josep Parals & Saül Martínez
- Fotos: Maria Diví
- Condiciones:...ya era hora
Estaba absolutamente convencido de que 2010 iba a traer cambios. Estaba profundamente seguro de que el día 1 de enero iba a mostrarnos las novedades que llevamos meses esperando. Es ya tradición por aquí que justo tras fin de año suceda algo especial en forma de viento o olas. Es por ello (y por mi nula afición a las tradiciones) que hace tiempo que opto por escapar de cotillones, cava barato y demás para concentrarlo todo en una cena del copón en buena compañía.
9 de la mañana, empieza nuevo día, nuevo año y como no noto novedades significativas tales como alargamiento de pito o algo parecido voy a lo importante: Las previsiones. Desde la ventana...el mar plato, en la webcam del Estartit...el mar plato, pero mas al sur previs, cams y todo dan olazas.
Hace meses que no tengo la ansiosa sensación de que llega algo grande para surf, pero hoy si. Desayuno potente y encuentro con Josep en Pals.
Tenemos dos opciones: Creer que no hay nada tal y como Pals sugiere y morirnos del asco una vez mas o movernos donde la intuición nos dice. Obviamente la segunda es la buena.
La Fosca 2010
Al llegar la sensación es de alivio total. Hay olas, y aunque nada parece demasiado grande, tenemos sesión de surf asegurada. Mirando al mar tenemos 2 picos bien definidos. Uno a la derecha de la roca, pequeño pero bastante perfecto y otro pegado a las rocas de la izquierda aparentemente mas grande. En el agua poquísima gente y es que el cava barato hace estragos en fin de año.
A toda prisa entramos jadeando por el ansia y con todos los músculos fríos. Desde el mar, aparte de verlo todo mas bonito, lo vemos todo mas claro. Hemos entrado a la derecha de la roca y realmente desde aquí el otro pico se ve bastante grande.
Yo voy con mi nueva Ron House y aun no estoy 100% adaptado, me desequilibro con facilidad, me muevo con poca gracia esperando las olas pero no llevo meses esperando para ponerme a surfear lo mas pequeño así que nos movemos al pico de la izquierda.
Llegamos justo cuando entra un seria bastante grande y constatamos dos cosas: La primera es que acojona un poco cuado le pierdes la práctica a ver olas grandes, la segunda es que las olas tienen poco recorrido convirtiéndose a lo bruto en un tremendo shorebrake.
Y empieza la sesión...
Al principio todo sucede bajo un aparente control. Tanto Josep como yo vamos a por todo lo que aparece, grande o pequeño. Los encontronazos con el shorebrake son potentes, sobretodo porque la ausencia de agua te aplasta contra el fondo de arena, algo bastante desagradable, pero el surf en las olas grandes resulta perfecto, con tiempo de sobras para un par de bottoms potentes y un escape in extremis. ¡Cuánto tiempo esperando para algo así!La Ron House responde a todo, agarrándose de una forma brutal gracias a las 4 quillas y siendo extremandamente estable pese a la potencia.
Pasado un rato empiezan a llegar “las olas”. El mar crece considerablemente sin previo aviso y una super serie nos destroza. El aparente control/calma se convierte en alerta y emoción. Toca ir solo a por las grandes para intentar asegurar el escape antes del shorebrake mortal.
En una de estas Josep clava la punta durante el takeoff, la punta se clava en el fondo y con su muslo revienta una aleta a la vez que esta destroza su muslo. Sin sangre, sin cortes pero el dolor le saca del agua. El moratón de mañana merecerá una foto seguro.
La misma ola que saca del agua a Josep me deja sin aire durante demasiado tiempo, aplastado contra la arena y tragando todo lo que venia detrás. Es en estos momentos cuando desearía que mi tabla fuese un corcho y no semejante armatoste, pero es lo que hay.
Ya recuperado vuelvo a empezar pero me siento con un 70% menos de energía así que opto por ser selectivo de caras a las sensaciones que quizás tarde en volver a sentir. Se que no aguantaré mucho rato así que pongo en marcha el modo suicida y termino perdiendo el remo en medio de todo el caos. Un pastón de euros de carbono desaparecidos vete a saber donde, cientos de litros de espuma reventándome por todos lados y todo el personal de la playa mirando sin saber si llamar a los bomberos o suponer que sé lo que hago.
Finalmente decido dar por perdido el remo y mientras trago agua voy haciendo números para ver como haré para comprar otro...¡pero allí esta, perfectamente colocado en la arena!.
Visto esto, y como no es plan forzar decido dar por acabada la sesión. Josep mientras, ha vuelto a entrar al otro pico para mantener su ostiazo caliente, pero aguanta poco.
Ya en la arena comentamos la sesión y los dos con una cara de acojone poco habitual proclamamos a los cuatro vientos que el stand up surf es la leche.
Espero que esta vez sí, esto sea la antesala de cambios meteorológicos importantes, que 2010 nos de salud y todos los tópicos habidos y por haber, pero sobretodo olas y viento sin los cuales no conseguimos disfrutar del resto de cosas.
Siguen sin sobrarnos motivos como para actualizar constantemente el blog. Sin duda eso es la peor de las señales, más aun cuando comparamos nuestro calendario post verano’08 Vs post este verano’09…¡Nada que ver!
A estas alturas (y no solo sesgados por la novedad del recién descubierto Paddle Surf) el año pasado habíamos disfrutado de sesiones tremendas en cuanto a tamaño, constancia, temperatura, etc. Obviamente el planteamiento “me quejo porque no tengo nada mejor que hacer” no va conmigo así que tampoco vamos a entrar en ese estilo. Aquí hay pocas olas y eso ya lo sabíamos antes, así que sorpresa ninguna: ¡¡¡100% GANAS!!!
Eso sí, nadie quita al surfero de olas mediterráneas su habilidad para rebuscar, encontrar y disfrutar de las condiciones que en cualquier momento pueden aparecer/desaparecer por aquí. “Allí” aprenden a hacer tubos, “aquí” aprendemos a ponernos nerviosos, maldecir las webs de meteo y poco a poco, a surfear un pelín.
Es cierto también que los últimos fines de semana han sido más que aprovechables, sobretodo en cuanto al windsurf se refiere. Pals ha sabido dar mucho de si con las últimas Tramuntanas, recordándonos también que meterse al agua con F7 y 4ºC puede al final con el más ansioso.
Tampoco es menos cierto que ha habido buenas olas en distintos puntos de la costa pero los horarios laborales han podido con nosotros. Una pena.
Sábado 19 de diciembre
A las 10 de la mañana un frio brutal golpeaba en forma de Tramuntana/Mistral la playa de Pals. Nadie en el agua, poca gente en los parkings y yo con demasiadas ganas como para esperar mirando.
A 4ºC fuera y 16ºC en el agua, con un vendaval para vela de 3.7 y un mar bastante grande entré en solitario, como a mí me gusta. No por considerar que la gente me moleste, sino porque me encanta la sensación de navegar en una playa grande como Pals completamente solo.
El primer contacto con el pié descalzo sobre la húmeda arena fue como pasear encima de nitrógeno líquido, aunque todos los males desaparecieron al volver a constatar que mi nueva Kode 74 es “la bestia”.
Tres horas más tarde y ya con gente mis manos no podían seguir. Un dolor intensísimo me hizo abandonar con suficientes buenas sensaciones en el cuerpo como para no quedar decepcionado. Al día siguiente: Resfriado épico…
Domingo 27 de diciembre
Después de haber estado toda la semana viendo olas por la webcam y poniéndonos ultra gordos a base de comilonas de navidad era imprescindible poder surfear algo. Más aun cuando hace 3 semanas que me hice con una nueva tabla, Ron House ex de Xavier Masdevall, que no había podido estrenar.
La previsión no era tremenda, la webcam a primera hora no daba nada pero olía a mini sesión así que adelante.
Al llegar, como casi siempre que nos movemos por intuición, algunas olas ni grandes ni largas pero con una forma perfecta rompían en uno de los “ya no tan nuevos” picos. Offshore, buena forma, tabla nueva y sol…Al agua.
La tabla excelente, difícil en apariencia pero fácil de usar. Si en este tipo de condiciones responde como lo ha hecho hoy, cuando toque remar de verdad será tremenda.
Hora y pico de sesión y para casa.
Esperemos pues que estos pequeños cambios sean el inició de una mini revolución meteorológica que nos permita retomar todo lo que aun tenemos pendientes con el mar.
Feliz 2010.























































