•10:55
Horroroso. Así podía adjetivarse tanto el estado mental que me inundó como el aspecto que tenia la playa a las 9 de la mañana. Horroroso con matices obviamente, ahora que las aglomeraciones de gente se han convertido en un cangrejo americano de rio y todo ha vuelto a la calma. Pero en términos “surfísticos” y tras la apocalíptica previsión de mal tiempo y oleaje anunciada, nada podía resultar más terrible al llegar a Pals que encontrarme a Josep dándose un paseo a lo largo de un mar/lago.
Todos los que alguna vez hemos pretendido hablar del Mediterráneo hemos incidido en lo caprichoso de este, casi siempre en referencia a olas que están y de pronto desaparecen o de previsiones que nunca se cumplen. Pero esta vez, por suerte, el capricho rodo en el sentido opuesto.
Nadie daba un duro por las cuatro líneas de 5 centímetros que iban llegando, pero eran tan largas y perfectas que merecía la pena esperar, aunque solo fuese para mirar. Diez minutos más tarde y ante nuestra incredulidad, cada una de esas líneas empezó a romper en forma de olas preciosas. Pequeñas sí, pero ordenadas y preciosas.
Una hora y pico solos y al sol hasta que el viento empezó a subir, lo suficiente como para ponernos nerviosos, lo suficiente como para desordenarlo todo y finalmente, lo suficiente como para convertirse durante todo el sábado y mañana del domingo en una apoteósica sesión de windsurf.
Mañana seremos más de uno y dos los que encararemos la semana con otra cara, los que esconderemos una malévola sonrisa interior cuando veamos las grises caras de la gente. Por fin volvió a suceder algo especial.
“¡Lo tenéis muy abandonado el blog!”
“Si…no tenemos nada que contar mejor que como se prepara una tortilla de espárragos”.
Así que una tortilla se convirtió en eslogan de lo que se cocía por nuestras costas. Día a día, mes a mes, hemos visto como el 99’9% de los swells pasaban de largo tipo Mr. Marshall o simplemente se convertían en nada. Así era imposible.
Muchos videos, mucha PlayStation, Gerard con un riñón partido, el resto con 5 kilos de más en la barriga y ni medio segundo de surf, SUP, windsurf o algo decente en el mar a lo largo del invierno.
Contadísimas ocasiones (0,01%) pudimos hacer algo que siempre interpretamos como “La Señal”, la de que todo volvía allí donde consideramos su sitio, pero simplemente por capricho, miopía o porque estamos donde estamos, nunca se dignó a volver como lo había hecho algunos meses antes. Así que simplemente nos fuimos a dormir.
¿Cuántas cosas le quedan por hacer a un surfista Mediterráneo? Muchas. Y seguramente la más importante sea ser plenamente consciente de lo que significa la relación Surf&Mediterráneo. Esta parte al menos la tenemos aprendida. ¿Qué es lo peor que podría pasarle a un surfista Mediterráneo aparte de perder la paciencia? Dejar de sorprenderse. Vivir como normal un día chulo haciendo como que eso pasa cada 2 x 3 justificando el “sí, sí, aquí hay olas ya lo veis…”. En este segundo punto tampoco hemos caído.
Eso implica que cuando de pronto nos metemos de lleno en verano y en 15 días tenemos más días chulos que en todo el invierno juntos: Quizás algo haya cambiado de una vez/Quizás merece la pena sorprenderse/Quizás merece la pena despertarse.
Sera la Niña, será una conspiración por parte de Neptuno contra el turismo, será ese Dios en el que nunca he creído ni creeré. Sinceramente da lo mismo.
Definitivamente ha llegado la primavera y con ella muchos rituales que le corresponden en el tiempo. Uno de ellos es la caza o búsqueda de espárragos. Personalmente me gusta más la caza. El espárrago es una especie con personalidad propia. Hace falta una buena vista para verlo y una buena puntería para escoger el lugar donde crecen. Cualidades que también son necesarias en la caza , oportunismo y sabiduría a partes iguales. Si Félix Rodriguez de la Fuente estuviera vivo a bien seguro le hubiera dedicado un capítulo de su serie el Hombre y la Tierra. En cambio la búsqueda implica una determinación menor, como si no encuentras nada, no pasa nada. Y si pasa, aceptas que eres un inepto total y eso es inaceptable.
Reglas básicas
Sin orden… porque así es como me han venido a la cabeza y el desorden no siempre es malo .
Luego ya las pondrás en práctica cada una en su momento.
- Concentración, vista centrada en las zonas donde presumiblemente el avispado esparrago se esconde. Normalmente cerca de la esparraguera , cerca de un tronco de árbol, en los márgenes mas abruptos del bosque o simplemente a la vista de cualquier desaprensivo sin nada alrededor. Los hay valientes casi desafiantes que no le temen al cazador. Su destino sin embargo es siempre el mismo: la sartén ¡¡¡¡¡¡
- Recorrido de ida y vuelta. No los veras todos la primera vez por concentrado que estés. Seguro que te has dejado alguno pero que posiblemente veas a la vuelta desde otra perspectiva. Compruébalo, no es ningún farol. Y los que encuentras a la vuelta te dan mucha más satisfacción y provocan una ligera sonrisa de superioridad en el cazador.
- Una mano recoge la otra almacena. Regla sencilla pero que muchos cazadores se saltan a la torera. De ninguna forma hay que colocarlos en una bolsa o cazo para traernos mucha más cantidad a casa de la que nos cabe en la mano. Por favor eso nunca. Para que quieres tantos si al final no van a caber en la tortilla¡¡¡¡. No seas avaricioso. En alguna ocasión hablaremos de los siete pecados capitales, podéis tenerlo por seguro. Y este es uno de los peores. Cuando ya no nos caben en la mano que almacena hay que saber parar e irse para casa pero que muy satisfecho. Y dejar a otros alguna cosa que encontrar para que piensen que no son unos ineptos. La generosidad es una virtud muy loable que beneficia a las dos partes. Estamos? Y si queréis datos… en una mano normal os caben incluso más de 100 espárragos con lo que tenéis para un par o más de raciones (tortillas) tranquilamente. Tampoco hay que abusar y comerlos todos en un día. Tanta fibra y tanto huevo no puede ser bueno.

- El día correcto. Es muy agradable salir de caza los días nublados o antes de alguna tormenta. La satisfacción es mayor ya que a la dificultad añadida de la inferior visión se suma la posibilidad de volver a casa hechos unos zorros si se pone a llover. Con sol y sin viento es casi mejor y sirve como alternativa a los deportes acuáticos para estar medio en forma. Cabe destacar aquí también que un día o dos después de llover habrán crecido unos 15 cm de media respecto a la última vez que diste el paseo por el bosque. Ver regla siguiente.
- No coger los más pequeños, déjalos crecer. Al cabo de unos días serán mucho más aprovechables. Repito, no seas avaricioso.
- No arranques la raíz. Es mejor cortarlos con cuchillo (no lo recomiendo, no me gusta y es como “de ciudad”; al bosque venimos a lo que venimos, pero si no hay otro remedio se aceptaría) o con la mano (preferible)en la zona donde empiezan a ser más blandos. No hace falta arrancarlo de cuajo del suelo, denotaría poco respeto a la naturaleza, desconocimiento de las reglas del juego en el bosque , mala fe o las 3 a la vez. Por favor haced caso de los expertos en cada tema tal y como nos dicen en la televisión. Y en este caso nosotros somos los expertos. Sin ánimo de ofender, pero es así. De hecho es esa parte superior del espárrago la que aprovecharas para hacer la tortilla, no nos interesa la zona dura porque estropea la textura suave que puede tener una buena tortilla. Es desagradable masticar un palo duro. Por otra parte lo bueno de ir a cazar espárragos es volver con la mano ensangrentada después de haberla puesto entre todos los matorrales que pinchan y desgarran la piel. Solo así queda constancia de la cacería. Los espárragos que lleves en la mano son circunstanciales. La experiencia debe quedar plasmada en nuestro cuerpo-psique-mente, ya que puedes ir a una verdulería a comprarlos pero no es lo mismo. Eso justificaría sólo la necesidad coartada ante el juez si hubieras realizado alguna fechoría y necesitabas decir que no estabas ahí porque estabas cazando espárragos. Incluso creo que podría servir dado como está el sector Justicia. Un juez no sabe exactamente el tiempo que se puede llegar a perder cazando espárragos… mucho, y sin embargo para el interesado pasa muy rápido porque se disfruta. O al menos es mi caso.

- Donde encontrarlos. Fácil: el bosque… pero aquí no voy a dar ni una pista. Os espabilais. Prueba-error, prueba-error. El mejor sistema para aprender. Los hay con espárragos y hay otros donde no crecen. Ahí está el mérito de la tortilla. Sobre el lugar, no importa si vas a un sitio donde no haya muchos. El disfrute se consigue , al menos por mi parte, en los momentos previos de la caza y al encontrarlo en partes iguales. Obviamente hay que encontrar alguno para equilibrar este punto. Si no encuentras NINGUNO entonces NO.
Ingredientes:
Espárragos en cantidad suficiente para que podamos considerar una tortilla de espárragos y no una tortilla con espárragos. Depende del gusto de cada uno, pero con unas 30 unidades sería más que suficiente.
Un par de huevos
Una pizca de sal (no es necesaria realmente)
Nada más.
El procedimiento adecuado se basa en aprovechar la parte más blanda del espárrago.En fin, una vez que tenemos en esparrago en la mano podemos aprovechar para observarlo detenidamente y ver toda su belleza comparando unos con otros. Todos tienen algo que apreciar. Algunos son largos y delgados, otros más anchos, el color puede variar de un verde bayeta hasta un marrón oscuro. Es entonces empezamos a cortar con los dedos desde su cabeza hacia la base a trozos de unos 3 cm hasta el momento en que nos cueste un poco. Ahí es donde debemos parar y desechar la parte de más abajo. Repito, por ello no hace falta arrancarlo de cuajo , ya que no os vais a comer la raíz en ningún caso. No voy a poner la mano en el fuego ni voy a buscar por internet (ya lo hareis vosotros) si la raíz de esparrago tiene alguna función en nuestro organismo(que la tiene según me han dicho). No me interesa y tampoco me lo creería, por tanto directo a la basura (fracción orgánica) o al campo otra vez directamente. Nadie nos va a acusar de delito ecológico y si lo hacen que paguen las costas del juicio que vamos a ganar fijo.
Bien, una vez cortados en trozos sería aconsejable hervirlos durante unos minutos para que pierdan su fortaleza y la tortilla quede más suave de sabor.
Una vez hecho esto a la paella directamente con aceite no muy abundante y a fuego relativamente lento. Así es como se hacen las tortillas de toda la vida. Hay que freírlos un poquito, no mucho y durante esos momentos aprovechar para batir los huevos.
Otras dos posibilidades se presentan en esos momentos. Echar los huevos encima de los espárragos o los espárragos encima de los huevos…
Ahí os dejo la opción y que cada uno haga los que les salga de los huevos.
Obviamente a partir de ese momento no hay que perder de vista la tortilla por razones obvias y obviamente hay que darle la vuelta para cocer el otro lado. Ahí no hay otra opción posible … hay que voltearla en el aire porque si no no tiene absolutamente ningún merito. No hay mejor sensación que realizar con éxito esta maniobra. Es un movimiento combinado de muñeca en el que la sarten va hacia delante y hacia arriba a la vez para que la tortilla salga despedida en el aire y la recojamos con una recepción limpia dentro de la sarten pero por el otro lado. Si no sabéis, no pasa nada con practica se aprende todo. El riesgo merece la pena, como máximo deberéis utilizar la bayeta verde para limpiar el destrozo culinario. Pero aun así habrá valido la pena . Sólo tocaría empezar de nuevo con los espárragos que habéis dejado apartados y otro par de huevos.
Más o menos dorada depende también del gusto personal. Lo importante es que la tortilla tenga cuerpo y no sea una lámina de huevo cocido con esparrago dentro sino que haya poderío en el plato, que el que se la coma diga “esto si que es una tortilla, cojones”
*NOTA: A LEER EN TONO CÍNICO, A PODER SER, Y COMO MINIMO DOS VECES. A TODO EL ARTÍCULO ME REFIERO, NO SOLO EL TITULO. GRACIAS POR LEERNOS EN EL FUTURO, NOS HEMOS DADO CUENTA QUE NO ES NECESARIO HABLAR DE SUP PARA HABLAR DE SUP EN EL EMPORDÀ. Fotos tomadas con teléfono móbil.
- Texto y sensaciones: Josep Parals
- Fotos: Jean Souville
Cuando uno está hasta las narices de pasar frio lo mejor es largarse donde no lo haga. Esto es lo que hice aprovechando la invitación de la revista Surf a Vela para ir a cubrir un evento que se realizaba en Dakhla.
En realidad me imaginaba que sería un viaje para windsurf radical pero se convirtió en unos días de “SUP total” por falta de viento consistente. Se trataba de DAKHLA-FESTIVAL. Esta era la cuarta edición bajo la organización de Philippe Bru, un veterano que también organiza La DEFI wind en Gruissan-Francia donde se han reunido nada menos que 900 windsurfistas (este año quieren ser 1000) para hacer una larga distancia a favor de la tramontana.Philippe es verdaderamente un currante del mar. En este festival se juntaban varias disciplinas deportivas como windsurf en modalidad de olas, surf shortboard y longboard, SUP, windsurf modalidad racing, kitesurf, junto con jetski, talleres, encuentros femeninos entre gente de marruecos y Europa, conciertos , etc… todo para promocionar la zona y juntar culturas. Pero hablemos de lo interesante o al menos de lo que nos interesa a nosotros.
En el Atlántico a solo unos cientos de metros de la laguna interior que se forma en esta península (ver google earth por favor) está el spot de Foum Labouir con una de las olas más fáciles y largas de Marruecos. Solo para haceros una idea… de la semana entera que estuve ahí podría decir que el mejor día que haya tenido en el Empordá coincidiría con el “peor” que tuve ahí. Imaginaos pues si la ola es de calidad. Es una derecha que rompe en un fondo combinado de arena y rocas siempre en el mismo sitio y que se deja coger con una facilidad asombrosa… te deja hacer los bottoms que tu desees y te deja salir tranquilamente para remontar y volver a repetir la operación.
Eso hasta que tienes hambre si te has metido a primera hora de la mañana sin almorzar, frio por haberte metido a pelo sin traje a mediodía o porque se hace tarde y ya se va el sol por lo tienes que salir para no atropellar a algún surfero rezagado.
En fin, un festival. Lo único de lo que estoy descontento es de no haberme llevado más que mi propio remo de carbono y de haber tenido que gorrear en plan animal a todo el que se trajo alguna tabla de paddle para el evento (pocos). Tengo que agradecer a Yann Nguyen el distribuidor de Naish en Francia el haberme dejado su 9.6 ya el primer día a primera hora y durante varios días, y también a Cedric Bordes por permitirme una sesión de 2 h comodísimas con su nueva Tabou 9.2 recién estrenada. La verdad es que pensándolo bien yo no sé si hubiera dejado mi tabla tan alegremente a un individuo que en principio no conozco de nada y solo me dice que sí, que sí, que ya sabe hacer paddle y tal y tal. La cara del primer día fue todo un poema pero mi decisión de ir al agua y mi insistencia le superaron y al final me la dejo.
Una vez visto que no había problema ya le vi más relajado. Participé en la competición internacional pero sin saber con qué tabla lo haría ya que los competidores franceses se la dejaban entre ellos y obviamente tuve que usar la que nadie quiso: una 8.5 que no tocaba para ese día. Discreto papel el mio, pero no me puedo quejar… al menos sentí la sensación de coger una ola bajo presión de saber que hay tres tíos puntuando lo que estás haciendo en el agua y sabiendo que los demás van con mejor material y conociendo mucho mejor que tu el spot. Por tanto fue una experiencia que me llevo a una conclusión clara y exacta: hay que viajar con tu propio material.
La pena es que un mínimo de 2,70 metros de tabla en el aeropuerto están diciendo a gritos “exceso de equipaje: eurocastañazo”. Veremos que hago la próxima vez. Ah … otra cosa , sin fotógrafa y sin GO PRO el resultado es este pobre reportaje en el que el único que no salgo soy yo. Pero aun así siempre tendré en mi interior las buenísimas sensaciones que me dio ese spot y su ola sin igual.
Pronto saldrá un reportaje en al revista surf a vela donde podréis leer y ver algunas cosas interesantes . Creo que de momento es suficiente hasta que llegue la primavera de verdad en el Empordà y pueda tener alguna sesión que se acerque a las de Dakhla.
PD: aparte del remo,me llevé el equipo de windsurf que prácticamente no usé, encima me lo pierden en Royal Air Maroc, me lo entregan 5 días después de llegar a casa y cuando llega esta destrozado. O sea que la semana posterior fue bastante dramática, sin material valorado en muchos euros, frio en Pals y pensando que hay algunos que estan navegando de maravilla, porque obviamente esa semana si sopló en Dakhla. Toca reclamar, reparar y esperar que llegue el calor.
El tamaño importa, lo saben y lo sabemos, pero ese es otro debate…

Cuando los días saben a ciudad envuelta en polvo y humedad, a cansancio, sueño y estrés es fácil terminar sintiéndote roto y enfermo. Así empezamos los magníficos días de puente que a ojos de los más optimistas apuntaban “ciertas” maneras. Por suerte, el viernes, gracias a unas ininterrumpidas horas de sueño reparador, todo tenía otro color. Lamentablemente el Mediterraneo seguía con su dichosa manía de querer ser un lago (o nosotros con nuestra dichosa manía de querer ser surfistas). Recorrimos Pals-LaFosca-Torrevalentina-Pals y nada. En fin, un fraude en toda regla para empezar.
Pero sábado sabía distinto, sabía a sábado así que nos podíamos permitir el lujo de mirar el mar con ojos de fin de semana. Ello nos dejó ver, en unas aparentemente lamentables ondulaciones, olas surfeables. Ninguna maravilla, pero menos que el frustrante día anterior.
Una de las virtudes del Stand up Surf es que te permite sacar cierto provecha a olas a las que jamás habías prestado atención. Probablemente gracias a la tremenda temporada 2008-09 dejamos de mirar ese tipo de ondulación. Pero esta vez no. Cansados de esperar y ansiosos por entrar empezamos el juego.


Eran pequeñas sí, pero eso este sábado no importa. Pequeñas, lentas, tranquilas y con buena forma. Nos permitían jugar, aprender o probar nuevas posiciones. Quien nos lo iba a decir 10 minutos antes cuando mirábamos y criticábamos con gesto burlesco los que teníamos ante nosotros.

Sintiéndonos ágiles y confiados ante unas condiciones de surf tan fáciles empezaron las chorradas encima de la tabla que me encargué de culminar con una magnifica vertical terminada en “CRACK”…cuello doblado.

¿Por qué siempre tengo que ser el tonto que hace la gracia y se hace daño? En fin, el tamaño no importa, importa el surfista.
Pasé toda la semana pasada patológicamente ansioso repasando cada 5 minutos todas las previsiones sin que estas dejasen de confirmar algo grandioso: ¡olas, más olas, viento y huracán!
Viernes 19 de Junio
Ya casi es verano, el calor aprieta en cualquier rincón y Barcelona me pone enfermo sin que su rollito “guay-moderno” me sirva de excusa en ningún momento. Así que visto lo visto y tras una doble Nelson de mucha categoría me marcho a Girona a por mi moto. Ni en las webcams ni en el teléfono existen señales de nada interesante. Solo una enorme nube negra como el carbón se acerca lentamente para finalmente estallar y desaparecer, dejando de recuerdo los campos mojados y su olor que me acompañaran durante el camino hacia Pals.
A los pocos quilómetros algo empieza a vibrar en mi bolsillo y como de momento vivo ajeno a extrañas prácticas sexuales con juguetes durante los trayectos en moto sé que es mi teléfono y sé que es Gerard para decirme que hay olas.
Llego a Pals y observo un panorama que hacía demasiado que no veíamos por aquí: nadie en la playa, solo Gerard en el agua, Mónica sacando fotos y un mar totalmente glassy con series perfectas en todos los sentidos.
Eufórico y medio ahogado de la carrera que me meto para llegar al agua sin perder tiempo, empiezo una sesión de esas que por su rareza, me hacen preguntar si allá donde siempre las tienen las disfrutan tanto o igual que nosotros. En cualquier caso da igual, aquí estamos solos con el mar, la puesta del sol roja anunciando Tramuntana y algunos amigos que van llegando al agua.
Va oscureciendo y llega Josep, como siempre tarde y cuando ya no queda memoria en la tarjeta de la cámara. Obviamente esto tampoco importa. El mar y las olas siguen ahí.
Desfallecidos abandonamos y optamos por recargar energías a lo grande en el pueblo visto que las previsiones siguen siendo potentes para todo el fin de semana.
Sábado 20 de Junio
Poco que contar en uno de esos días donde parece que la señora meteorología te está gastando una broma. En contra de todo pronóstico nada sucede como habíamos esperado en un principio pese a que tenemos una sesión de SUP matinal interesante que no termino de disfrutar como tampoco disfrutaré luego de la sesión de windsurf. Quizás por ser incapaz de valorar lo que tenemos, quizás por haber estado obsesionado con un huracán que nunca llegó a entrar cegándome como en otras ocasiones.

Pero por suerte el huracán no entró y la fortuna nos apartó de nuestros caprichos. Por suerte porque un incendio de dimensiones considerables hizo acto de presencia esa misma tarde en Pals, devastando todo lo que encontró pero finalmente controlado. Algo que hubiese sido absolutamente imposible si hubiese entrado la Tramuntana.
Domingo 21 de Junio
La Tramuntana ha estado soplando durante toda la noche con una fuerza bestial. Al llegar a Pals lo primero que nos sorprende es que dos Catamaranes han salido volando y que las condiciones son básicamente “innavegables”. Decido no montar la GoPro a la vela suponiendo que aparecería en Marruecos y tras un amago de parada entramos armados con 3.7 y la botavara entre los dientes.

Esta animal. Los saltos se convierten en pequeños ratos de flotación/desplazamiento lateral en el aire enormes. Aun así se disfruta y aun así las olas aguantan de modo que a los 5minutos el día ya se ha convertido en una de las sesiones de windsurf del año en Pals.

Por la tarde, con la típica bajada del viento, ya se puede navegar con 4.5 y una ola mucho más definida. Así, los jovenzuelos pasamos el rato creyéndonos alguien hasta que Josep nos recuerda con un perfecto/vertical forward que no tenemos ni pu%# idea.
Nada más que añadir a un fin de semana perfecto.
Saül.



























.jpg)






